Posts tagged Aclad


28 abril 2020

La autoestima: Nunca dejamos de conocernos


Autora: Goretti Fernández Bastida

A finales del siglo XIX, un neoyorquino llamado William James (considerado uno de los padres de la psicología funcional), en su obra Los principios de la Psicología’, analizó el fenómeno de la autoestima y fue el primero en tratar de definirla (1890). Su texto pionero ha servido de modelo a todos los estudiosos de este fenómeno.

En nuestro séptimo artículo, es el momento de hablar de uno de los conceptos más interesantes y trabajados en psicología. Y de los más tratados en psicoterapia: La autoestima.

Desde un punto de vista etimológico la palabra autoestima está formada por el elemento “auto-” que viene del griego autos y significa por sí mismo o propio, y la palabra “estima” del verbo estimar del latín estimare que significa evaluar, valorar, tasar. Por tanto una definicion fiel sería: la evaluación que hace una persona sobre sí misma.

No hay un juicio de valor más importante para las personas, un factor más decisivo en su desarrollo psicológico y en su motivación , que la evaluación que emiten sobre ellas mismas.

Las personas solemos experimentar esta valoración no como un juicio consciente, manifestado verbalmente, sino bajo la forma de un sentimiento, que puede ser difícil de aislar e identificar porque lo experimentamos constantemente: forma parte de todos los demás sentimientos, está implicado en cada una de nuestras respuestas emocionales.

El punto de vista que tiene una persona sobre sí misma está implícito, en todos sus valores y respuestas. Esta autoevaluación es un factor omnipresente en la psicología humana y tiene profundos efectos sobre el proceso de pensamiento de las personas, sus emociones, sus deseos , valores y objetivos.

Y ¿qué es lo que tenemos que evaluar para saber si poseemos buena o mala autoestima? William James afirmaba que a la hora de valorarnos a nosotros mismos solemos considerar tres componentes de nuestra identidad:

  1. Nuestro estilo de pensar, sentir y actuar y los rasgos de nuestra personalidad.
  2. El “yo” social: las cualidades o defectos que reconocen en nosotros los demás y la buena o mala reputación que tenemos en nuestro entorno social.
  3. El “yo” material, que incluye nuestra imagen corporal, las riquezas, el patrimonio económico y las propiedades que son importantes para nosotros.

A todo este conjunto de elementos y conocimientos sobre nuestras características personales que utilizan las personas para describirse (capacidades, limitaciones…) se llama autoconcepto. Si tengo un buen autoconcepto de mí mismo/a la evaluación que haré de ello será en positivo, no así si lo hago a la inversa. El autoconcepto se forma por la imagen que tenemos de nosotros mismos y la información que recibimos de los demás en relación con nuestra persona.

Para entender mejor el autoconcepto, ponemos un ejemplo claro: si quiero evaluar el valor de un reloj, preguntaré por sus características y materiales, ya que no es lo mismo un material plástico, con piezas hechas en una cinta de producción masiva, que un reloj hecho a mano y con materiales como el oro con incrustaciones de diamantes. El valor de estos dos relojes variaría considerablemente. Así pues, para estimar nuestro valor, debemos conocer primero «de qué estamos hechos», qué cualidades y capacidades tenemos, es decir, debemos conocer-nos. Como nuestras cualidades y capacidades varían a lo largo de nuestra vida, no es difícil suponer que la autoestima no es algo que se mantenga estable. Podemos tener autoestima: alta, regular o baja. Es decir, la autoestima puede variar y se puede trabajar de la mano de un profesional .

Algunas características de una persona con autoestima baja:

La otra cara de la moneda en la autoestima baja, son personas que aún teniendo bajo concepto de sí mismos, se
esfuerzan por mantener una imagen social diferente, positiva, exitosa y muestran otras características que son contradictorias a las anteriores citadas, pero que igualmente son derivadas de una baja autoestima. No todo el mundo se muestra como es por dentro y lo ocultan, es a lo que llamamos «falsa autoestima».

La falsa autoestima se considera un mecanismo de defensa o una protección que usamos conscientemente para que no nos puedan hacer daño y para no parecer débiles frente a los demás.

En general, las personas con baja autoestima que se enmascaran tras una imagen que no poseen, presentan los siguientes rasgos :

Por contra, cuando una persona tiene una alta autoestima, no alardea de ello, puesto que no necesita la aprobación de los otros para reforzar la visión que tiene de sí mismo. Se quiere y acepta tal y como es y considera el error como parte del aprendizaje, se comunica con los demás de forma asertiva, no necesita estar por encima de nadie para destacar, pues sabe lo que vale y eso es suficiente.

¿Podemos hacer algo para mejorar la autoestima?

Sin duda, podemos hacer muchas cosas, os presentamos algunas propuestas:

-Rodéate de personas que te aporten felicidad, refuerzo positivo, alegría y cariño.

-Vete a lugares en los que te sientas seguro, tranquilo, protegido cuando estés mal contigo mismo.

-Lleva a cabo actividades que te gusten y que te hagan salir de tu bajón emocional y autopercepción negativa.

-Considera los errores como oportunidades de aprendizaje.

-Establécete pequeños objetivos alcanzables.

-Comienza a visualizarte como el responsable de tu vida y no como la víctima.

-Repite en tu mente, como un mantra, a diario «SÍ, PUEDO».

-Huye del perfeccionismo y suelta el control.

-Trabaja tu autoconcepto.

Si necesitas ayuda o apoyo para trabajar esta pieza clave para tu salud mental, ponte en contacto con alguno de nuestros profesionales. Este periodo de confinamiento nos ha servido a muchos para conocernos más y saber quiénes somos frente a situaciones límite. Experimentar situaciones nuevas nos hace ver de qué otros material estamos hechos. Nunca dejamos de conocernos a nosotros mismos. Recuerda, la autoestima no es algo fijo ni inamovible, se va formando y cambiando a lo largo de la vida.

CREE EN TI, CONÓCE-TE Y ACÉPTA-TE.

 LA SALIDA ES SIEMPRE HACIA ADENTRO



25 abril 2020

‘Crisis del coronavirus’: Cruz Roja y Aclad adaptan el cuidado y las terapias a 700 drogodependientes


Reportaje íntegro



25 abril 2020

RTVE entrevista a dos profesionales de Aclad durante el estado de alarma por el Covid-19


Reportaje íntegro



24 abril 2020

Mensaje de ánimo de profesionales de Aclad durante el confinamiento por el COVID-19




13 abril 2020

Entrevista a la profesional de Aclad y portavoz de las 23 ONG burgalesas que apoyan la ‘X Solidaria’




13 abril 2020

Ejercicios de relajación guiada por una de las psicólogas de Aclad




8 abril 2020

Uno de los trabajadores sociales de Aclad envía un mensaje de ánimo a los usuarios de Centro de Día de Valladolid


Sala de Aclad donde el Centro de Día de Valladolid desarrolla sus dinámicas. /Manolo

Amigos del Centro de Día

Desde el despacho del fondo me gusta el ruido que se oye en la sala… es el Centro de Día! así que esta mañana cuando fui a recoger unos papeles, añore mucho ese ruido.

Son tiempos «raros» que debemos intentar pasar lo mejor posible, aprender y crecer.

Que sepáis que todos los que estamos en Aclad seguimos ahí, a vuestro lado, intentando apoyaros y aprendiendo de vosotros y del momento.

Como veis la sala está preparada para vuestra vuelta y la cafetera para que me hagáis ese café que tan rico me sabe. Ánimo, valor y miedo.

 Manolo



7 abril 2020

Recomendaciones profesionales sobre hábitos saludables: sueño, alimentación y ejercicio físico


Autora: Goretti Fernández Bastida

El sueño, la alimentación y el ejercicio físico, son factores relevantes para nuestro desarrollo y equilibrio físico- mental. Pero, ¿los cuidamos todo lo que deberíamos?.

Los profesionales de la salud tenemos muy en cuenta estos tres hábitos, ya que tanto el sueño como la alimentación y el ejercicio regulan la química (neurotransmisores) existente en nuestro sistema nervioso central (cerebro), que origina y/o mantiene muchos de nuestros estados mentales y emocionales. Así, por ejemplo, hacer 20 minutos de ejercicio físico lo suficientemente intenso todos los días, produce unas sustancias en el cerebro llamadas «endorfinas» que generan bienestar y relajación, sin duda es el mejor ansiolítico y antidepresivo natural que vais a encontrar. (más…)



7 abril 2020

Ejercicios propuestos por la OMS para mantener la actividad física durante el aislamiento


La Organización Mundial de la Salud,OMS, sugiere estos ejercicios para conservar una salud física durante el confinamiento

Rodilla al codo 

Toque una rodilla con el codo opuesto, alternando los lados. Encuentre su propio ritmo. Intente realizar ésto durante 1–2 minutos, descanse durante 30–60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio debería aumentar su ritmo cardíaco y respiratorio.

Plancha 

Apoye sus antebrazos firmemente en el suelo, con los codos debajo de los hombros. Mantenga las caderas al nivel de la cabeza. Sostenga durante 20–30 segundos (o más, si es posible), descanse durante 30–60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio fortalece tu vientre, brazos y piernas.

Extensiones de espalda 

Toque las orejas con la punta de los dedos y levante la parte superior del cuerpo, manteniendo las piernas en el suelo. Baje la parte superior del cuerpo nuevamente. Realice este ejercicio de 10 a 15 veces (o más), descanse durante 30 a 60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio fortalece los músculos de la espalda.

Sentadillas 

Coloque los pies a la distancia de la cadera con los dedos apuntando ligeramente hacia afuera. Doblar las rodillas tanto como se sienta cómodo, manteniendo los talones en el suelo y las rodillas sobre (no delante de) los pies. Dobla y estira las piernas. Realice este ejercicio de 10 a 15 veces (o más), descanse durante 30 a 60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio fortalece sus piernas y glúteos.

Elevaciones laterales de rodilla 

Toque la rodilla con el codo, levantando la rodilla hacia un lado, alternando los lados. Encuentre su propio ritmo. Intente realizar esto durante 1–2 minutos, descanse durante 30–60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio debería aumentar su ritmo cardíaco y respiratorio.

Superman 

Coloque las manos debajo de los hombros y las rodillas debajo de las caderas. Levante un brazo hacia adelante y la pierna opuesta hacia atrás, alternando los lados. Realice este ejercicio 20–30 veces (o más), descanse durante 30–60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio fortalece tu abdomen, glúteos y músculos de la espalda.

Puente 

Plante sus pies firmemente en el suelo con las rodillas sobre los talones. Levante las caderas tanto como se sienta cómodo y bájelas lentamente nuevamente. Realice este ejercicio de 10 a 15 veces (o más), descanse durante 30 a 60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio fortalece sus glúteos.

Sentadillas desde una silla 

Sujete al asiento de una silla, con los pies a medio metro de distancia de la silla. Doble los brazos mientras bajas las caderas al suelo, luego estira los brazos. Realice este ejercicio de 10 a 15 veces (o más), descanse durante 30 a 60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio fortalece sus tríceps.

Apertura de pecho

Entrelaza tus dedos detrás de tu espalda. Estire los brazos y abra el pecho hacia adelante. Mantenga esta posición durante 20-30 segundos (o más). Esta posición estira el pecho y los hombros.

Posición de niño 

Con las rodillas en el suelo, lleve las caderas a los talones. Descanse el vientre sobre los muslos y estire activamente los brazos hacia adelante. Respire normalmente. Mantenga esta posición durante 20-30 segundos (o más). Esta posición estira la espalda, los hombros y los costados del cuerpo.

Meditación sentada 

Siéntese cómodamente en el suelo con las piernas cruzadas . Asegúrese de que su espalda esté recta. Cierra los ojos, relaja tu cuerpo y progresivamente profundiza tu respiración. Concéntrese en su respiración, tratando de no concentrarse en ningún pensamiento o inquietud. Permanezca en esta posición durante 5 a 10 minutos o más, para relajarse y despejar la mente.

Piernas arriba de la pared 

Acerca tus caderas (5–10 cm) a la pared y deja que tus piernas descansen. Cierra los ojos, relaja tu cuerpo y progresivamente profundiza tu respiración. Concéntrese en su respiración, tratando de no concentrarse en ningún pensamiento o preocupación. Descansa en esta pose  hasta 5 minutos. Esta posición está destinada a ser cómoda, relajante y desestresante.

 



6 abril 2020

El diario digital ‘Público’ entrevista a Aclad durante el estado de alarma por COVID-19


Reportaje íntegro



Página 25 de 37 1 24 25 26 37

[Política de calidad]   [Aviso legal]   [Política de cookies]     

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies