Adicciones


14 abril 2020

Recomendaciones profesionales: ‘El estrés’


Autora: Goretti Fernández Bastida

Una semana más vuelvo a sentarme frente al ordenador para escribir algo que pueda ayudar a nuestros lectores y usuarios a sobrellevar el confinamiento y gestionar y manejar tanto situaciones puntuales como emociones derivadas. En esta quinta semana de parada obligada en nuestros hogares, me ha parecido interesante hablaros de un compañero de viaje al que todos, sino la mayoría, conocemos y que ha estado presente en algún momento de nuestras vidas: ‘El estrés‘.

Es curioso que durante esta cuarentena ya se han realizado estudios e investigaciones para evaluar los efectos psicológicos del confinamiento debido al COVID-19. En ellos se destaca el estrés como uno de los problemas derivados de este estado de alarma. (Alfredo Rodríguez, Mirko Antino y Paula Ruíz-Zorrilla, Universidad Complutense de psicología de Madrid (UCM). (más…)



13 abril 2020

Ejercicios de relajación guiada por una de las psicólogas de Aclad




8 abril 2020

Uno de los trabajadores sociales de Aclad envía un mensaje de ánimo a los usuarios de Centro de Día de Valladolid


Sala de Aclad donde el Centro de Día de Valladolid desarrolla sus dinámicas. /Manolo

Amigos del Centro de Día

Desde el despacho del fondo me gusta el ruido que se oye en la sala… es el Centro de Día! así que esta mañana cuando fui a recoger unos papeles, añore mucho ese ruido.

Son tiempos «raros» que debemos intentar pasar lo mejor posible, aprender y crecer.

Que sepáis que todos los que estamos en Aclad seguimos ahí, a vuestro lado, intentando apoyaros y aprendiendo de vosotros y del momento.

Como veis la sala está preparada para vuestra vuelta y la cafetera para que me hagáis ese café que tan rico me sabe. Ánimo, valor y miedo.

 Manolo



6 abril 2020

El diario digital ‘Público’ entrevista a Aclad durante el estado de alarma por COVID-19


Reportaje íntegro



31 marzo 2020

Propuesta de ocio para los ‘BICHODAYS’: Jugar a ‘La Oca de Centro de Día’


Los profesionales del Centro de Día de Valladolid han creado este divertido juego de la Oca para que sus usuarios, así como todas aquellas personas que lo deseen, puedan disfrutar de las numerosas dinámicas propuestas en cada «casilla».

¡Mucho ánimo y recuerda: Quédate en casa!




30 marzo 2020

Recomendaciones profesionales: ‘La frustración y el poder de la resiliencia’


Autora: Goretti Fernández Bastida

En muchas ocasiones, las cosas que hemos planeado no han salido como esperábamos. Y esto lo hemos experimentando, seguramente, el 100% de las personas. Pero, ¿cómo reacciona el ser humano ante estas situaciones?, ¿qué sentimientos hay debajo de estas circunstancias?.

Por un lado, hablaremos del sentimiento que se desprende, en estos casos, que es la conocida FRUSTRACIÓN y de su gestión para que se convierta en una herramienta y no en un problema. Y por otro, comentaremos qué reacciones se dan con más probabilidad en las personas que sienten frustración.

La frustración, viene acompañada de rabia, enfado y, en ocasiones, de tristeza cuando todo el esfuerzo invertido no se convierte en el resultado esperado.

Durante estos días de confinamiento en casa, hemos podido sentir, muchos de nosotros, este tipo de sentimiento. Sobre todo, al saber que los plazos para que finalizara el aislamiento se ampliaban.

Como hemos comentado en anteriores artículos, las emociones y los sentimientos siempre nos instruyen en algo. Pero, ¿qué nos enseña la frustración? La frustración nos enseña a convertirnos en personas resilientes o personas con más fuerza de voluntad. No se es resiliente sino que la resiliencia la va construyendo el ser humano durante todo su vida. (M.H.Pacheco , 2019).

Y, ¿qué es la resiliencia? Es la capacidad que tenemos los seres humanos de salir reforzados positivamente y de sobreponernos a los acontecimientos dolorosos o de fracaso y de volver a intentarlo. Por lo que la frustración, bien gestionada o positiva, es una energía que nos mueve hacia el nuevo intento más creativo, hacia la reestructuración del intento anterior y hacia la motivación para conseguir lo que habíamos planificado. La frustración negativa nos aboca a la depresión, hacia la culpa o a la rabia hacia otros (cuando culpamos de nuestro fracaso a los demás).

Hay personas que no se rinden y que siguen luchando sin cesar por sus objetivos, a ellas la frustración les motiva para seguir adelante. Por el contrario, hay otras que se quedan en el camino, en el primer intento, y se rinden. Creen, profundamente, que no importa lo que hagan porque el resultado va a ser el mismo, sienten que han perdido el control y dejan de intentar salir o cambiar cosas de la situación. Entonces crean la «indefensión aprendida» (Seligman, 1970). Por ello, es importante que conozcamos la capacidad de convertirnos en «personas resilientes» como salida a este laberinto.

En adicciones, cuando una persona decide dejar de consumir una sustancia, se trabaja la gestión ante la posibilidad de caer o recaer en el camino de la abstinencia. Nos podemos frustrar, si algo no sucede y esperábamos que sucediera, o si sucede pero no como esperábamos. Por ejemplo: durante el periodo de abstinencia en adicciones, el deseo de consumo (craving) puede aparecer con más o menos intensidad, dependiendo de varios factores (tipos de sustancia, patrón de consumo…). Nos hemos encontrado que algunos usuarios creen que el deseo no va a ser tan intenso y piensan que lo van a poder sobrellevar, sin embargo, descubren que no es así sino que es más duro o intenso y recaen. Piensan que no pueden hacerlo y que es algo que les supera. Se frustran, se enfadan con ellos mismos o con otros y abandonan. Como hemos dicho anteriormente, hay rabia por lo que creyeron que iba a suceder, pero no como esperaban.

¿Qué podemos hacer entonces?

– Acepta que los fracasos son parte importante del proceso de aprendizaje y que no podemos tener el control de todo absolutamente. Las cosas no siempre suceden como esperamos.

– Piensa que no eres lo que sientes. Es decir, no somos fracasados aunque sintamos que hemos fracasado.

Vuelve a la abstinencia inmediatamente si has consumido en un momento puntual. Esa caída no significa que tires por la borda todo el trabajo realizado hasta el momento, o que todo lo que has hecho no ha servido para nada.

Para gestionar las frustración como tal, puedes hacer lo siguiente:

  1.  Identifica hacia dónde se dirige tu frustración: hacia la rabia, hacia la tristeza, hacia ti mismo (culpabilización = «soy un desastre», «no valgo para esto») o hacia otros (victimización = «me obligaron..», «se me juntaron varias cosas…»).
  2. Si es rabia lo que sientes, dirige esa energía hacia algo productivo para el próximo intento. Si se dirige hacia la tristeza: llora, desahógate y planifica un nuevo intento. Recuerda que los límites nos los ponemos siempre nosotros mismos.
  3. Piensa qué actos, pasos o actitudes pudieron influir en el fracaso anterior (propios y ajenos) .
  4. Piensa qué vas a cambiar y qué factores vas a poner en juego en el nuevo intento. Y, ponte a ello.
  5. Por último, hablaremos del poder de la imaginación. Se ha comprobado neurológicamente (Dartmouth college , EE.UU) que una red neuronal se activa por todo el cerebro cuando nos imaginamos haciendo las cosas que queremos llevar a cabo (Proceedings of the National Academy of Sciences). Y que ello nos facilita el camino para conseguirlo en la realidad. Es decir, imagínate a ti mismo haciendo algo de una forma determinada , ésto te entrenará para, en un futuro, reproducirlo realmente.

Los profesionales que trabajamos en este ámbito, hemos tratado a muchas personas con «baja tolerancia a frustración» (no aceptan que las cosas no salgan como ellos quieren o esperaban o no aceptan el «no»), pero con constancia, apoyo y motivación, muchos usuarios han podido poner a su servicio este sentimiento y crecer en su poder de resiliencia. Si necesitas ayuda para realizar este proceso, ponte en contacto con algunos de nuestros profesionales para que te guíen y te acompañen en la gestión de la frustración.

 ACEPTA EL FRACASO, APRENDE DE ÉL Y COGE IMPULSO PARA EL SIGUIENTE INTENTO .
Y HOY, MÁS QUE NUNCA,  RECUERDA QUE LA SALIDA ES HACIA DENTRO.


27 marzo 2020

Los ‘BICHODAYS’ desde el Centro de Día de Valladolid


Los profesionales del Centro de Día de Aclad en Valladolid continúan con su labor diaria. Su capacidad de reinvención les ha permitido seguir cerca de sus usuarios en estos momentos tan arduos. A diario, les ofrecen pautas y recomendaciones para sobrellevar esta etapa de aislamiento de la mejor forma posible. También, les proponen actividades de ocio saludable; las cuales entrañan beneficios tanto para su salud física como mental.

El educador social de este programa, Nacho, ha bautizado estos días como los ‘BICHODAYS’. Bajo esta denominación, iremos publicando algunas de las muchas iniciativas realizadas para estos atípicos días en los que no tenemos otra opción que quedarnos en casa.

 

 



25 marzo 2020

Recomendaciones profesionales: ‘El Miedo’


Autora: Goretti Fernández Bastida

Muchos pensarán que el miedo es una de las emociones básicas más negativas que tenemos, pero sin embargo, es de las más necesarias para nuestra subsistencia.

En primer lugar, decirles a nuestros lectores y usuarios que existen, según el psicólogo Paul Ekman (pionero en el estudio de las emociones desde 1972), seis emociones básicas: ira, miedo, alegría, tristeza, asco y sorpresa. Dependiendo a quién leas podrán variar algunas. Pero el miedo, siempre estará entre ellas. Hablamos de emociones básicas, porque han sido, son  y serán la base de nuestra supervivencia como humanos.

Biológicamente, nuestro cerebro ha evolucionado a lo largo de millones de años. A este proceso, en el que un órgano se construye evolutivamente sobre otro más antiguo, se le denomina «exaptación». Es decir, que dentro de cada uno de nuestros cerebros tendríamos tres capas distintas que pertenecerían a diferentes estadios de nuestra historia evolutiva. En la capa más interna estaría el cerebro llamado «reptiliano», es el que regula funciones como el sueño, alimentación o la reproducción. Es decir, las que hacen que nuestro organismo funcione con normalidad. En la capa intermedia, estaría el cerebro mamífero, cuyos órganos principales se encargan de controlar la agresividad, los estados de ánimo y el protagonista de nuestro artículo ‘EL MIEDO’ entre otras cosas. Y, finalmente, nos encontramos con la capa superior o corteza cerebral, y es aquí donde se ubica la lógica, lo correcto, la cultura, los modales… Lo humano propiamente dicho.

¿Para qué sirve el miedo?

El miedo es una reacción emocional automática que nos indica y ayuda a identificar  las  amenazas externas o internas, y que nos predispone a la acción para defendernos de esas amenazas.

Muchos miedos son reflejo de lo aprendido en la infancia o de miedos heredados. De cualquier forma, tener miedo es una señal que nos avisa de que tenemos que estar atentos por posibles peligros. Por lo que es algo positivo para nuestra existencia.

Ahora bien, hay que tener cuidado ya que muchos miedos no son reales y son creados por nuestra mente y nuestras inseguridades, pero igualmente se reacciona. En este confinamiento general que estamos viviendo actualmente por la pandemia del COVID-19, puede que alguno comience a notar cierta sintomatología relacionada con el miedo: agobio, estrés, ganas de llorar, etc. Todo ello tiene que ver, en lo más profundo, con esta curiosa emoción: con el MIEDO.

En el mundo de las adicciones, nuestros usuarios es con la emoción que más luchan; aunque en ocasiones esto se desconoce: miedo a las recaídas, miedo a decepcionar a un familiar, miedo a sufrir síntomas de la abstinencia…. Es totalmente normal, y, de hecho, incluso bueno. El miedo, en ocasiones, nos protege para no caer de nuevo en las drogas y nos avisa de factores de riesgo que hay alrededor. Si se trabaja bien y nos orientan para reconocer el miedo y gestionarlo, se convierte en un aliado y no en un enemigo que hay que aplastar, tapar o evitar.

¿Cómo sé que es miedo y no otra cosa? 

El miedo suele ir acompañado de sensaciones incómodas de angustia y deseos de huida, o de bloqueo, incapacidad para tomar decisiones o resolver tareas cotidianas. Se suele sentir en lo más profundo del estómago y en el pecho, en ocasiones.

¿Qué podemos hacer entonces?

Algunas de las recomendaciones para la gestión del miedo son:

Aunque, hay varias posibles respuestas automáticas frente al miedo y cada uno de nosotros tenderemos a alguna por experiencias del pasado o  por lo que hemos visto que hacen otros y hemos terminado imitando: escapar, afrontar, atacar o bloquearme . Te propongo que seas tú el que decide qué hacer con tu miedo y no el miedo el que decida de forma automática.

 

TEME, SIENTE Y GESTIONA TU MIEDO  Y  

RECUERDA QUE LA SALIDA SIEMPRE ES

 HACIA ADENTRO.

 

 



23 marzo 2020

Entrevista a la médica de Aclad en el programa ‘Más que Palabras’: especial estado de alarma




17 marzo 2020

Recomendaciones profesionales: La ansiedad en situaciones de crisis


Goretti Fernández Bastida, psicóloga de Aclad

Autora: Goretti Fernández Bastida

Según el Neuropsicólogo Álvaro Bilbao: “Alrededor del 40% de los adultos puede experimentar episodios de ansiedad durante el aislamiento”.

Este experto, comenta en uno de sus blogs que, curiosamente, los niños son menos vulnerables a la ansiedad. Según un estudio realizado en Wuhan, 15 días después del inicio de la cuarentena, reveló que el 42,6% de los encuestados demostraron signos de ansiedad. Y el 16,3% de una muestra de 14.000 personas, revelaron síntomas de depresión. Según Álvaro Bilbao, las razones de que ésto ocurra tienen que ver con 3 factores:

  1. El factor “no sé qué va a pasar”.  Esta situación que vivimos dentro del aislamiento es totalmente novedosa para la población. Esta incertidumbre constituye un factor estresante para el cerebro humano. Y con el tiempo, este estrés rompe nuestro sistema emocional, pudiendo provocar la famosa ansiedad.
  2. El segundo factor es el aislamiento como tal. Sentir distancia con el resto de personas que nos han estado apoyando durante toda la vida, nos angustia y repercute a medio y largo plazo sobre nuestro estado de ánimo.
  3. El tercer y último factor es el estigma social. Desvelar que algún familiar de nuestro entorno tiene el virus hace que nuestra reputación se vea mermada y provoca el posible rechazo de los demás, este miedo a que nos señalen hace que con más probabilidad aparezca la ansiedad y el estrés.

En relación a la problemática de consumo de sustancias psicoactivas, se complica la gestión  de la sintomatología ansiosa, pues se suman los factores precipitantes anteriormente citados, con  la ansiedad provocada por la abstinencia de la sustancia. Pero ésto no quiere decir que sea imposible o que no se pueda hacer nada al respecto.

¿Qué podemos hacer entonces?

Estas son algunas de las ideas que ofrecemos a nuestros usuarios para gestionar o calmar, que no eliminar, la ansiedad en estos días:

  1. La ansiedad suele comenzar en la mente. Quiero decir que las ideas, pensamientos internos y personales son los que generan las emociones que posteriormente vamos a tener. Por ello, debemos calmar la mente para calmar la ansiedad. Ante todo debemos parar el pensamiento típico: “Ahora me vendría muy bien un porro, alcohol, u otra sustancia para calmarme”. Si tu mente te reconduce a eso, páralo y ponte a hacer otra actividad: leer, escuchar música, ver televisión, hablar por teléfono con otra persona que no sea consumidora.  Intenta distraerte lo máximo posible. Y mantén rutinas dentro de casa.
  2. Si no llegamos a tiempo de calmar estos pensamientos, y la ansiedad pasa al cuerpo, en forma de hiperventilación o hiperactividad. Túmbate en la cama o siéntate en el sofá o una silla, cierra los ojos y descruza piernas y brazo. Respira lentamente por la nariz y expulsa por la boca hasta que se calme la sensación de no poder respirar con normalidad.
  3. Mientras haces este ejercicio, concéntrate en tu respiración y dirige tu mente solo a este acto. Intenta visualizar la entrada de oxígeno en tu cuerpo y la expulsión por la boca de dióxido de carbono. Mientras estás pensando en esto, distraes tu mente y no piensas en el agobio o en el deseo por consumir. Científicamente se ha comprobado que no podemos pensar en dos cosas a la vez, por ello insistimos en desplazar el pensamiento del consumo por otro. Este ejercicio, te entrena para sentir más control sobre tus pensamientos intrusivos.
  4. No llames a ningún amigo o compañero consumidor, pues si él está sufriendo lo mismo te puede contagiar sus ideas y provocarte más ansiedad.
  5. Recuerda o escríbete en un papel y ponlo en algún lugar visible de la casa, las razones que te han llevado a dejar el consumo. Y reléelas cada vez que te venga a la mente cualquier idea de consumo.
  6. Si todo lo anterior no funciona, llama a cualquiera de nuestros teléfonos para hablar con un profesional que te pueda escuchar en estos momentos si lo necesitas y te siga orientando.

Si estás dejando de consumir, el deseo funciona como la ansiedad, al principio es más intenso y frecuente, pero posteriormente si te mantienes firme y no caes, va desapareciendo y se distancia en el tiempo.

Mantén una actitud positiva y CONFÍA EN TI MISMO. Recuerda que la salida siempre es hacia adentro.

 



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