| 16 octubre 2017 | ‘Con las Infecciones de Transmisión Sexual: Tú decides lo que compartes’ |
El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad advierte de que el número de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) diagnosticadas en España continúa en aumento, ya que ahora hay más cantidad de afectados que hace veinte años. Las ITS más frecuentes son: gonorrea, sífilis, VIH, clamidia y hepatitis B y C. Según la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS), “uno de cada 4 casos de los nuevos contagios diagnosticados tiene entre 15 y 24 años, siendo la sífilis y la gonorrea las enfermedades más comunes”.
Por su parte, el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha una Campaña preventiva dirigida a los jóvenes, bajo el lema: ‘Con las Infecciones de Transmisión Sexual #túdecidesloquecompartes’. Se trata de incidir en la importancia de utilizar siempre el preservativo (masculino o femenino), en evitar las prácticas de riesgo y en la trascendencia de la comunicación con tu pareja. “Es tu responsabilidad”, recalcan desde el Gobierno.
El preservativo constituye una barrera física efectiva que impide el paso de microorganismos u otras partículas del tamaño del virus y, asimismo, evita embarazos no deseados. Los más utilizados son de látex, pero existen personas alérgicas a este material y los usan, por ejemplo, de poliuretano. En las mentes de muchas personas deambula la idea errónea de pensar que solo es posible contraer infecciones si hay penetración. Este tipo de creencias equívocas tienen que erradicarse en los centros educativos, puesto que pueden acarrear praxis peligrosas para la salud. Cualquier hombre o mujer es potencialmente susceptible de trasmitir o adquirir una ITS practicando sexo vaginal, oral o anal. Los profilácticos son un método de alta eficacia siempre que se utilicen, tanto de forma correcta como sistemática; sin obviar las instrucciones del fabricante.
No debemos olvidar que generalmente estas infecciones, que pueden sobrevivir en el cuerpo durante bastante tiempo, no provocan síntomas muy evidentes o incluso en ocasiones son asintomáticas; de ahí que lo realmente importante para evitarlas sea practicar sexo seguro y no “jugártela”.
El pasado mes de junio, el Centro Reina Sofía presentó los primeros datos del Barómetro 2017 del ProyectoScopio sobre Adolescencia y Juventud de la FAD. De los 1.247 jóvenes entrevistados, entre 15 y 29 años, se pudo corroborar que casi la mitad ha mantenido relaciones sexuales sin condón (el 26 % siempre o casi siempre). Esta práctica es más frecuente entre los chicos y chicas mayores de 20 años y, también, en aquellos que viven en pareja. Lo más llamativo es que, pese a ello, el 40 por ciento se declara inseguro ante la falta de protección en el sexo y el 15 por ciento asegura que aún así les «compensa de forma clara”.
Ante la menor sospecha de tener una infección de transmisión sexual (ITS), acude a tu médico para realizarte las pruebas necesarias y, a su vez, comunícaselo a tu pareja. Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado son fundamentales para hacer frente y poder atajar, cuanto antes, el posible problema.
El dilema surge a la hora de tener que acudir al centro de salud para esclarecer qué está ocurriendo. Los profesionales explican que es, en ese preciso instante, cuando el miedo al estigma o al rechazo dificulta que las personas con dudas de padecer una ITS se muestren reacias a exponer a un facultativo su situación. No es lo mismo hablar de lumbalgia o de gastroenteritis, que de una erupción en los genitales. ¿Por qué? Los especialistas argumentan que ésto ocurre, en buena parte, porque «estas patologías se asocian a la promiscuidad». Por ello, en ocasiones, en los pacientes aflora un «sentimiento de vergüenza y de culpa», ya que en su subconsciente lo percibe como una conducta moralmente reprobable.
Aunque la población tenga más acceso que nunca a la información, las estadísticas de los últimos años indican un relajamiento en el uso de preservativos. Los datos son claros: revelan un aumento del número de afectados por las infecciones de transmisión sexual.
Hay que tener en cuenta que mientras haya un solo caso, significa que los jóvenes, o algunos de ellos, están bajando la guardia a la hora de tomar medidas de protección en sus relaciones.
En las décadas de los 80 y 90, las infecciones de transmisión sexual se convirtieron en una lacra. Prácticamente, cualquier persona tenía relación, directa o indirecta, con algún afectado. No obstante, la sociedad tomó conciencia ante el problema y se pusieron medios para atajarlo. ¿Qué factores han podido contribuir a tal pasividad?, ¿los avances médicos son, en parte, los artífices de que la población haya perdido el miedo a padecerlas?
Los expertos manifiestan que la evolución en el campo científico ha tenido como contrapartida un grave efecto secundario, en absoluto deseado: una actitud de despreocupación e irresponsable que evidencian las conductas sexuales de riesgo a las que se expone gran parte de la sociedad.
La psicóloga clínica, sexóloga y presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS), Miren Larrazabal, considera que esa relajación percibida a la hora de mantener relaciones sexuales sin protección se debe a que “a raíz del buen funcionamiento de los tratamientos antirretrovirales, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se ha convertido en una enfermedad crónica y uno ya no se muere por contraer SIDA”. Los fármacos han progresado de forma notable en las últimas dos décadas. En la actualidad, son mucho más eficaces y menos agresivos para el metabolismo.
Por lo tanto, Larrazabal así como otros especialistas en este campo sostienen que éste quizás sea uno de los factores que ha podido propiciar el hecho de que la gente se haya relajado y «ya no se le tema, como antaño, a las infecciones sexuales ni al VIH”.
Lo verdaderamente importante es concienciar a las personas sobre la necesidad de ir al médico en cuanto ocurra un accidente o se tenga la más mínima sospecha; eludiendo de ese modo los diagnósticos tardíos que pueden llegar a ser catastróficos.
| 4 agosto 2017 | Nuevos fármacos y estrategias para eliminar la hepatitis |
Con motivo de la celebración del Día Mundial contra esta patología, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado sobre diversas cuestiones, haciendo alusión a los últimos datos recabados en 2015. A su vez, el organismo de Naciones Unidas ha puesto en conocimiento la incorporación de un nuevo tratamiento genérico a su lista de medicamentos precalificados contra la hepatitis C. Nos encontramos ante fármacos eficaces, ya que se ha demostrado que curan al 95 por ciento de los pacientes. Por lo que, el acceso a este tipo de terapias, conocidas como antivíricos de acción directa (AAD) han experimentado una notable mejoría con el transcurso del tiempo.
No obstante, los datos referentes a los últimos estudios realizados en 2015 son tremendamente alarmantes. A pesar de las apreciables mejoras acontecidas en este campo, las estadísticas, procedentes de 28 países, en los que existe cerca del 70 por ciento de la carga mundial, muestran una realidad preocupante: de las 71 millones de personas infectadas por este virus, sólo el 20 por ciento (14 millones) estaban diagnosticadas y, de los casos detectados, únicamente iniciaron tratamiento el 7,4 por ciento de los pacientes (1,1 millones). Este dato se debe, en parte, a que la mayoría de los pacientes que recibieron atención antes de ese año aún empleaban fármacos más antiguos.
La Organización está tratando de aunar todos sus esfuerzos por erradicar esta devastadora enfermedad. El director del Departamento de VIH/SIDA de la OMS, Gottfried Hirnschall, admite que se ha ganado terreno y las medidas nacionales dirigidas a eliminar la hepatitis están dando su fruto. Cabe destacar el esfuerzo realizado por garantizar la seguridad de las inyecciones y, de ese modo, tratar de reducir o prevenir la transmisión de los virus B y C. Pero, Gottfried Hirnschall, incide en que resulta esencial «ampliar urgentemente» el acceso a las pruebas diagnósticas de esta infección, ya que actualmente «tan solo una de cada diez personas que sufren la hepatitis sabe que está infectada y, en el mejor de los casos, tiene posibilidad de acceder a un tratamiento. Esta situación es inaceptable», expresa el director.
La finalidad es que todas las personas que lo necesiten puedan tener acceso a las medicinas a un precio asequible. Afortunadamente, con la introducción de versiones genéricas, los costes se han reducido de manera drástica, sobre todo en algunos países con ingresos bajos y medios que sufren una carga muy elevada. A su vez, se siguen añadiendo fármacos a la lista de antivíricos de acción directa disponibles para poder tratar esta infección. Los medicamentos tienen una calidad, inocuidad y eficacia garantizada. Pueden ser adquiridos por las Naciones Unidas u otros organismos de financiación como el UNITAID, que ahora incluye en sus tratamientos farmacológicos a las personas con VIH positivo que, al mismo tiempo, detenten el virus de la hepatitis C.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, considera que se está avanzando mucho en este terreno. Gran parte del progreso se debe a que «casi todos los estados han creado comités nacionales de alto nivel para la eliminación de la hepatitis, junto con planes y objetivos asociados», afirma Tedros; quien añade que «más de la mitad de los países han asignado fondos para este fin, por lo que están concretando sus compromisos y medidas». No obstante, aunque la aspiración sea eliminar esta enfermedad mediante el acceso universal al tratamiento y el camino emprendido sea el correcto, la OMS ha avisado de la necesidad de progresar con mayor rapidez.
La habitual conmemoración anual, en esta ocasión bajo el lema «Eliminar la hepatitis», ha pretendido intensificar las medidas encaminadas a alcanzar las metas sanitarias de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030.
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