| 21 septiembre 2020 | Participantes del ‘Primer Concurso de Fotografía’ de nuestro programa Éspylon |
| 8 junio 2020 | Comienza la ‘Escuela de Padres online’ en Burgos |
| 28 abril 2020 | La autoestima: Nunca dejamos de conocernos |
A finales del siglo XIX, un neoyorquino llamado William James (considerado uno de los padres de la psicología funcional), en su obra ‘Los principios de la Psicología’, analizó el fenómeno de la autoestima y fue el primero en tratar de definirla (1890). Su texto pionero ha servido de modelo a todos los estudiosos de este fenómeno.
En nuestro séptimo artículo, es el momento de hablar de uno de los conceptos más interesantes y trabajados en psicología. Y de los más tratados en psicoterapia: La autoestima.
Desde un punto de vista etimológico la palabra autoestima está formada por el elemento “auto-” que viene del griego autos y significa por sí mismo o propio, y la palabra “estima” del verbo estimar del latín estimare que significa evaluar, valorar, tasar. Por tanto una definicion fiel sería: la evaluación que hace una persona sobre sí misma.
No hay un juicio de valor más importante para las personas, un factor más decisivo en su desarrollo psicológico y en su motivación , que la evaluación que emiten sobre ellas mismas.
Las personas solemos experimentar esta valoración no como un juicio consciente, manifestado verbalmente, sino bajo la forma de un sentimiento, que puede ser difícil de aislar e identificar porque lo experimentamos constantemente: forma parte de todos los demás sentimientos, está implicado en cada una de nuestras respuestas emocionales.
El punto de vista que tiene una persona sobre sí misma está implícito, en todos sus valores y respuestas. Esta autoevaluación es un factor omnipresente en la psicología humana y tiene profundos efectos sobre el proceso de pensamiento de las personas, sus emociones, sus deseos , valores y objetivos.
Y ¿qué es lo que tenemos que evaluar para saber si poseemos buena o mala autoestima? William James afirmaba que a la hora de valorarnos a nosotros mismos solemos considerar tres componentes de nuestra identidad:
A todo este conjunto de elementos y conocimientos sobre nuestras características personales que utilizan las personas para describirse (capacidades, limitaciones…) se llama autoconcepto. Si tengo un buen autoconcepto de mí mismo/a la evaluación que haré de ello será en positivo, no así si lo hago a la inversa. El autoconcepto se forma por la imagen que tenemos de nosotros mismos y la información que recibimos de los demás en relación con nuestra persona.
Para entender mejor el autoconcepto, ponemos un ejemplo claro: si quiero evaluar el valor de un reloj, preguntaré por sus características y materiales, ya que no es lo mismo un material plástico, con piezas hechas en una cinta de producción masiva, que un reloj hecho a mano y con materiales como el oro con incrustaciones de diamantes. El valor de estos dos relojes variaría considerablemente. Así pues, para estimar nuestro valor, debemos conocer primero «de qué estamos hechos», qué cualidades y capacidades tenemos, es decir, debemos conocer-nos. Como nuestras cualidades y capacidades varían a lo largo de nuestra vida, no es difícil suponer que la autoestima no es algo que se mantenga estable. Podemos tener autoestima: alta, regular o baja. Es decir, la autoestima puede variar y se puede trabajar de la mano de un profesional .
La otra cara de la moneda en la autoestima baja, son personas que aún teniendo bajo concepto de sí mismos, se 
esfuerzan por mantener una imagen social diferente, positiva, exitosa y muestran otras características que son contradictorias a las anteriores citadas, pero que igualmente son derivadas de una baja autoestima. No todo el mundo se muestra como es por dentro y lo ocultan, es a lo que llamamos «falsa autoestima».
La falsa autoestima se considera un mecanismo de defensa o una protección que usamos conscientemente para que no nos puedan hacer daño y para no parecer débiles frente a los demás.
En general, las personas con baja autoestima que se enmascaran tras una imagen que no poseen, presentan los siguientes rasgos :
Por contra, cuando una persona tiene una alta autoestima, no alardea de ello, puesto que no necesita la aprobación de los otros para reforzar la visión que tiene de sí mismo. Se quiere y acepta tal y como es y considera el error como parte del aprendizaje, se comunica con los demás de forma asertiva, no necesita estar por encima de nadie para destacar, pues sabe lo que vale y eso es suficiente.
Sin duda, podemos hacer muchas cosas, os presentamos algunas propuestas:
-Rodéate de personas que te aporten felicidad, refuerzo positivo, alegría y cariño.
-Vete a lugares en los que te sientas seguro, tranquilo, protegido cuando estés mal contigo mismo.
-Lleva a cabo actividades que te gusten y que te hagan salir de tu bajón emocional y autopercepción negativa.
-Considera los errores como oportunidades de aprendizaje.
-Establécete pequeños objetivos alcanzables.
-Comienza a visualizarte como el responsable de tu vida y no como la víctima.
-Repite en tu mente, como un mantra, a diario «SÍ, PUEDO».
-Huye del perfeccionismo y suelta el control.
-Trabaja tu autoconcepto.
Si necesitas ayuda o apoyo para trabajar esta pieza clave para tu salud mental, ponte en contacto con alguno de nuestros profesionales. Este periodo de confinamiento nos ha servido a muchos para conocernos más y saber quiénes somos frente a situaciones límite. Experimentar situaciones nuevas nos hace ver de qué otros material estamos hechos. Nunca dejamos de conocernos a nosotros mismos. Recuerda, la autoestima no es algo fijo ni inamovible, se va formando y cambiando a lo largo de la vida.
CREE EN TI, CONÓCE-TE Y ACÉPTA-TE.
LA SALIDA ES SIEMPRE HACIA ADENTRO
| 24 abril 2020 | Mensaje de ánimo de profesionales de Aclad durante el confinamiento por el COVID-19 |
| 21 abril 2020 | El pensamiento polarizado, la rigidez mental y el miedo al cambio |
En el inicio de nuestra sexta semana de confinamiento, deseo transladar a los lectores lo que indica la psicología sobre cómo la forma en la que pensamos nos condiciona la forma de vivir la misma experiencia. Para ello, echaremos mano del enfoque cognitivo-conductual .
Existen tantas formas de pensar como personas hay en el mundo. En términos de pensamiento nadie puede considerarse igual a otro. Cada uno de nosotros tenemos en cuenta diferentes aspectos de la realidad, elegimos, archivamos e interpretamos según nuestras creencias y la importancia que le demos a lo que está pasando. No hay dos personas iguales que realicen la misma secuencia de pensamiento sobre un mismo hecho. Construimos nuestra vida basada en distintas vivencias que nos marcan y nos hacen mirar al mundo desde ángulos diferentes. (más…)
| 14 abril 2020 | Recomendaciones profesionales: ‘El estrés’ |
Una semana más vuelvo a sentarme frente al ordenador para escribir algo que pueda ayudar a nuestros lectores y usuarios a sobrellevar el confinamiento y gestionar y manejar tanto situaciones puntuales como emociones derivadas. En esta quinta semana de parada obligada en nuestros hogares, me ha parecido interesante hablaros de un compañero de viaje al que todos, sino la mayoría, conocemos y que ha estado presente en algún momento de nuestras vidas: ‘El estrés‘.
Es curioso que durante esta cuarentena ya se han realizado estudios e investigaciones para evaluar los efectos psicológicos del confinamiento debido al COVID-19. En ellos se destaca el estrés como uno de los problemas derivados de este estado de alarma. (Alfredo Rodríguez, Mirko Antino y Paula Ruíz-Zorrilla, Universidad Complutense de psicología de Madrid (UCM). (más…)
| 13 abril 2020 | Ejercicios de relajación guiada por una de las psicólogas de Aclad |
| 7 abril 2020 | Recomendaciones profesionales sobre hábitos saludables: sueño, alimentación y ejercicio físico |
El sueño, la alimentación y el ejercicio físico, son factores relevantes para nuestro desarrollo y equilibrio físico- mental. Pero, ¿los cuidamos todo lo que deberíamos?.
Los profesionales de la salud tenemos muy en cuenta estos tres hábitos, ya que tanto el sueño como la alimentación y el ejercicio regulan la química (neurotransmisores) existente en nuestro sistema nervioso central (cerebro), que origina y/o mantiene muchos de nuestros estados mentales y emocionales. Así, por ejemplo, hacer 20 minutos de ejercicio físico lo suficientemente intenso todos los días, produce unas sustancias en el cerebro llamadas «endorfinas» que generan bienestar y relajación, sin duda es el mejor ansiolítico y antidepresivo natural que vais a encontrar. (más…)
| 7 abril 2020 | Ejercicios propuestos por la OMS para mantener la actividad física durante el aislamiento |
Toque una rodilla con el codo opuesto, alternando los lados. Encuentre su propio ritmo. Intente realizar ésto durante 1–2 minutos, descanse durante 30–60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio debería aumentar su ritmo cardíaco y respiratorio.
Apoye sus antebrazos firmemente en el suelo, con los codos debajo de los hombros. Mantenga las caderas al nivel de la cabeza. Sostenga durante 20–30 segundos (o más, si es posible), descanse durante 30–60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio fortalece tu vientre, brazos y piernas.
Toque las orejas con la punta de los dedos y levante la parte superior del cuerpo, manteniendo las piernas en el suelo. Baje la parte superior del cuerpo nuevamente. Realice este ejercicio de 10 a 15 veces (o más), descanse durante 30 a 60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio fortalece los músculos de la espalda.
Coloque los pies a la distancia de la cadera con los dedos apuntando ligeramente hacia afuera. Doblar las rodillas tanto como se sienta cómodo, manteniendo los talones en el suelo y las rodillas sobre (no delante de) los pies. Dobla y estira las piernas. Realice este ejercicio de 10 a 15 veces (o más), descanse durante 30 a 60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio fortalece sus piernas y glúteos.
Toque la rodilla con el codo, levantando la rodilla hacia un lado, alternando los lados. Encuentre su propio ritmo. Intente realizar esto durante 1–2 minutos, descanse durante 30–60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio debería aumentar su ritmo cardíaco y respiratorio.
Coloque las manos debajo de los hombros y las rodillas debajo de las caderas. Levante un brazo hacia adelante y la pierna opuesta hacia atrás, alternando los lados. Realice este ejercicio 20–30 veces (o más), descanse durante 30–60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio fortalece tu abdomen, glúteos y músculos de la espalda.
Plante sus pies firmemente en el suelo con las rodillas sobre los talones. Levante las caderas tanto como se sienta cómodo y bájelas lentamente nuevamente. Realice este ejercicio de 10 a 15 veces (o más), descanse durante 30 a 60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio fortalece sus glúteos.
Sujete al asiento de una silla, con los pies a medio metro de distancia de la silla. Doble los brazos mientras bajas las caderas al suelo, luego estira los brazos. Realice este ejercicio de 10 a 15 veces (o más), descanse durante 30 a 60 segundos y repita hasta 5 veces. Este ejercicio fortalece sus tríceps.
Entrelaza tus dedos detrás de tu espalda. Estire los brazos y abra el pecho hacia adelante. Mantenga esta posición durante 20-30 segundos (o más). Esta posición estira el pecho y los hombros.
Posición de niño Con las rodillas en el suelo, lleve las caderas a los talones. Descanse el vientre sobre los muslos y estire activamente los brazos hacia adelante. Respire normalmente. Mantenga esta posición durante 20-30 segundos (o más). Esta posición estira la espalda, los hombros y los costados del cuerpo.
Siéntese cómodamente en el suelo con las piernas cruzadas . Asegúrese de que su espalda esté recta. Cierra los ojos, relaja tu cuerpo y progresivamente profundiza tu respiración. Concéntrese en su respiración, tratando de no concentrarse en ningún pensamiento o inquietud. Permanezca en esta posición durante 5 a 10 minutos o más, para relajarse y despejar la mente.
Acerca tus caderas (5–10 cm) a la pared y deja que tus piernas descansen. Cierra los ojos, relaja tu cuerpo y progresivamente profundiza tu respiración. Concéntrese en su respiración, tratando de no concentrarse en ningún pensamiento o preocupación. Descansa en esta pose hasta 5 minutos. Esta posición está destinada a ser cómoda, relajante y desestresante.
| 30 marzo 2020 | Recomendaciones profesionales: ‘La frustración y el poder de la resiliencia’ |
En muchas ocasiones, las cosas que hemos planeado no han salido como esperábamos. Y esto lo hemos experimentando, seguramente, el 100% de las personas. Pero, ¿cómo reacciona el ser humano ante estas situaciones?, ¿qué sentimientos hay debajo de estas circunstancias?.
Por un lado, hablaremos del sentimiento que se desprende, en estos casos, que es la conocida FRUSTRACIÓN y de su gestión para que se convierta en una herramienta y no en un problema. Y por otro, comentaremos qué reacciones se dan con más probabilidad en las personas que sienten frustración.
La frustración, viene acompañada de rabia, enfado y, en ocasiones, de tristeza cuando todo el esfuerzo invertido no se convierte en el resultado esperado.
Durante estos días de confinamiento en casa, hemos podido sentir, muchos de nosotros, este tipo de sentimiento. Sobre todo, al saber que los plazos para que finalizara el aislamiento se ampliaban.
Como hemos comentado en anteriores artículos, las emociones y los sentimientos siempre nos instruyen en algo. Pero, ¿qué nos enseña la frustración? La frustración nos enseña a convertirnos en personas resilientes o personas con más fuerza de voluntad. No se es resiliente sino que la resiliencia la va construyendo el ser humano durante todo su vida. (M.H.Pacheco , 2019).
Y, ¿qué es la resiliencia? Es la capacidad que tenemos los seres humanos de salir reforzados positivamente y de sobreponernos a los acontecimientos dolorosos o de fracaso y de volver a intentarlo. Por lo que la frustración, bien gestionada o positiva, es una energía que nos mueve hacia el nuevo intento más creativo, hacia la reestructuración del intento anterior y hacia la motivación para conseguir lo que habíamos planificado. La frustración negativa nos aboca a la depresión, hacia la culpa o a la rabia hacia otros (cuando culpamos de nuestro fracaso a los demás).
Hay personas que no se rinden y que siguen luchando sin cesar por sus objetivos, a ellas la frustración les motiva para seguir adelante. Por el contrario, hay otras que se quedan en el camino, en el primer intento, y se rinden. Creen, profundamente, que no importa lo que hagan porque el resultado va a ser el mismo, sienten que han perdido el control y dejan de intentar salir o cambiar cosas de la situación. Entonces crean la «indefensión aprendida» (Seligman, 1970). Por ello, es importante que conozcamos la capacidad de convertirnos en «personas resilientes» como salida a este laberinto.
En adicciones, cuando una persona decide dejar de consumir una sustancia, se trabaja la gestión ante la posibilidad de caer o recaer en el camino de la abstinencia. Nos podemos frustrar, si algo no sucede y esperábamos que sucediera, o si sucede pero no como esperábamos. Por ejemplo: durante el periodo de abstinencia en adicciones, el deseo de consumo (craving) puede aparecer con más o menos intensidad, dependiendo de varios factores (tipos de sustancia, patrón de consumo…). Nos hemos encontrado que algunos usuarios creen que el deseo no va a ser tan intenso y piensan que lo van a poder sobrellevar, sin embargo, descubren que no es así sino que es más duro o intenso y recaen. Piensan que no pueden hacerlo y que es algo que les supera. Se frustran, se enfadan con ellos mismos o con otros y abandonan. Como hemos dicho anteriormente, hay rabia por lo que creyeron que iba a suceder, pero no como esperaban.
– Acepta que los fracasos son parte importante del proceso de aprendizaje y que no podemos tener el control de todo absolutamente. Las cosas no siempre suceden como esperamos.
– Piensa que no eres lo que sientes. Es decir, no somos fracasados aunque sintamos que hemos fracasado.
–Vuelve a la abstinencia inmediatamente si has consumido en un momento puntual. Esa caída no significa que tires por la borda todo el trabajo realizado hasta el momento, o que todo lo que has hecho no ha servido para nada.
– Para gestionar las frustración como tal, puedes hacer lo siguiente:
Los profesionales que trabajamos en este ámbito, hemos tratado a muchas personas con «baja tolerancia a frustración» (no aceptan que las cosas no salgan como ellos quieren o esperaban o no aceptan el «no»), pero con constancia, apoyo y motivación, muchos usuarios han podido poner a su servicio este sentimiento y crecer en su poder de resiliencia. Si necesitas ayuda para realizar este proceso, ponte en contacto con algunos de nuestros profesionales para que te guíen y te acompañen en la gestión de la frustración.
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